viernes, 21 de septiembre de 2012

Higiene íntima ecológica: las copas menstruales



En los últimos tiempos se han puesto de moda prácticas históricamente comunes que quedaron obsoletas en las décadas finales del siglo XX y que han pasado de ser horteras a ser ecológicas y modernas.

Entre estas costumbres, una de las más llamativas es el uso de bolsas de tela y carros de la compra en los supermercados. Este recurso, que se lo veíamos a nuestras madres y abuelas, se dejó de utilizar en detrimento de las bolsas de plástico de un solo uso, más higiénicas y prácticas pero con un alto impacto ambiental debido al gasto de materias primas y al aumento de unos residuos muy difíciles de degradar. Pero durante un tiempo esto no tuvo importancia.

 
El consumismo, representado en los centros comerciales, ha popularizado prácticas poco sostenibles (@Daniel_Torrejon, Flickr).
Claro que, durante muchos años, ir a comprar el pan con la bolsa de tela bajo el brazo era de viejas o de gañanes, más digno del paleto con boina del pueblo que del moderno chico de ciudad. Ahora, eres un bruto si vas al supermercado sin el preceptivo cargamento de bolsas de tela o si pretendes adquirir barras de pan sin llevar tu propio soporte. Cuestión de modas.

La recomendación general es abandonar paulatinamente los utensilios de usar y tirar, tales como los platos, vasos y cubiertos de plástico o las servilletas de papel, que tan en auge llegaron a estar y sobre los que se ha lanzado una ofensiva voraz en pro de la conservación de los recursos naturales.

El siguiente paso era imaginable, cruzar el umbral hacia otros ámbitos donde ahora no solo es habitual el uso de productos desechables, sino que lo contrario es tachado de antihigiénico o vergonzoso. Me estoy refiriendo al uso de papel de cocina, servilletas y pañuelos de papel, pañales, compresas o tampones.

En el caso del papel de cocina o las servilletas desechables, la vuelta no es nada traumática, puesto que los paños y las servilletas de tela nunca llegaron a abandonarnos del todo. En cuanto a los pañuelos o los pañales, es más complicado encontrar una alternativa y el regreso al anterior hábito no parece nada higiénico.

Pero una alternativa a los habituales productos de higiene íntima femenina está pegando fuerte y ganando adeptas. Se trata de las copas menstruales o vaginales, una suerte de artilugio de silicona o látex que hace la misma función de las compresas o los tampones, pero de una manera ecológica.

La copa mentrual Mooncup, una de las más populares.
De cómo funciona o sus ventajas hay muchas páginas y sitios que pueden informar, sin duda, mejor de lo que lo pueda hacer aquí. Grosso modo, estas copas retienen el flujo menstrual en un pequeño depósito, a diferencia de tampones y compresas que lo absorben. En un intervalo que puede llegar hasta las 12 horas, la copa se extrae, se vacía, se lava y está lista para volver a utilizarse, de forma que no es necesario nada más.

La compra de este objeto supone una inversión inicial (en el entorno de los 20-30 euros) pero, una vez amortizada, el ahorro es importante, puesto que, en teoría, no requiere ningún complemente y no hace falta adquirir más productos desechables. La duración de una copa puede llegar a los 10 años. ¿Cuántos tampones y compresas puede llegar a consumir una mujer durante ese periodo? ¿Qué volumen de residuos se puede evitar en ese tiempo?

Además, existe un beneficio ecológico muy importante. En primer lugar, se reduce el consumo de productos desechables, por lo tanto habrá una disminución del gasto de materiales. En segundo lugar, se minimiza el volumen de residuos generados, que es el principal problema de los artículos de usar y tirar, y que se acumulan especialmente en los océanos.

Las aves sufren en gran medida la acumulación de residuos en mares y océanos (@Gustavo lu7frb, Flickr).
Al contrario de lo que pueda parecer, el uso de las copas menstruales ayuda a evitar enfermedades e infecciones relacionadas con la menstruación y el uso de absorbentes desechables, por lo que la higiene no sirve como argumento para seguir utilizándolos.

Como en la vuelta a las bolsas reutilizables, los carritos de la compra o las servilletas de tela, las copas menstruales vienen a recuperar las costumbres tan poco derrochadoras de antaño, no reñidas con la modernidad y los avances de que disfrutamos en estos tiempos.

En este caso, ha habido que perfeccionar el método con respecto a los hábitos prefilosofía del usar y tirar, pero se ha logrado el objetivo de encontrar una solución sostenible tanto ambiental como económicamente.

¿Habéis probado ya las copas menstruales?

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