viernes, 18 de enero de 2013

Parches para evitar el fomento del consumo responsable

Parece que la idea que surgió hace algún tiempo en Grecia de consumir alimentos una vez superada su fecha de caducidad empieza a extenderse. El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España, Miguel Arias Cañete, afirma rotundamente que la caducidad es orientativa y que él mismo no duda en consumir yogures pasados de fecha. ¿Es seguro alargar voluntariamente la vida de los alimentos o es una imprudencia?


En primer lugar, no sé si esta actitud desafiante hacia las fechas de caducidad es aconsejable viniendo de la máxima autoridad española en materia de alimentación. Estas afirmaciones pueden sembrar dudas en los consumidores acerca de la fiabilidad de los controles sanitarios y provocar que algunos productos sean consumidos cuando puedan suponer un riesgo para la salud. No dudo que las fechas tengan un margen de seguridad, pero hay que manejar este aspecto con cuidado.

En segundo lugar, estas declaraciones traen a la memoria la propuesta de Grecia del pasado mes de octubre, de reactivar una antigua norma que autoriza la venta de productos caducados a un precio inferior. Sin embargo, el decreto heleno no incluía la carne y los lácteos, por lo que las palabras de Arias Cañete serían aún más controvertidas.

La idea griega es que los productos cuya fecha de caducidad especifica el día puedan venderse una semana más; los que marcan el mes, durante treinta días y los que indican el año, durante tres meses. Esta medida de Grecia se motivó en el intento de controlar la escalada de precios en un entorno económico caótico, así como facilitar el acceso a alimentos básicos de las personas con menos recursos.

El consumo responsable es fundamental para el futuro del planeta, el capitalismo lleva a comprar de forma desmesurada sin pensar en la cantidad de alimentos que terminan en la basura porque no se han consumido a tiempo o, lo que es peor, aun estando en buen estado.

La idea de vender alimentos caducados es mala y conlleva riesgos si no se hace de forma controlada. Si toda la cadena, desde los productores hasta los consumidores, pasando por tiendas, bares, restaurantes, hoteles… actúa de forma responsable, se puede evitar llegar a ese punto, de forma que los alimentos nunca caduquen en el estante de un supermercado o en la despensa de una vivienda.

La propuesta española incluye revisar el proceso de etiquetado y envasado de los productos, de forma que se pueda aumentar el margen de consumo que actualmente marca la ley (28 días, por ejemplo, para los yogures) y los alimentos puedan tener una vida útil más larga. Es decir, básicamente lo mismo que en Grecia, pero sin que tengamos la mala sensación de estar consumiendo productos caducados.

Tal vez Arias Cañete piense que sus comentarios justifican la revisión de la ley y que animar a la gente a consumir productos caducados resulta beneficioso, pero nada más lejos de la realidad. Lo que yo veo es al ministro de alimentación manifestando públicamente que no compra los alimentos de forma responsable, permite que se le caduquen en el frigorífico y, para más inri, aún así se los termina comiendo. ¿Por qué no fomentar el consumo responsable? Si el señor ministro comprase menos yogures, una cantidad coherente con el consumo que se realiza en su hogar, no se le caducarían.

La compra descontrolada de alimentos es la primera causa de que muchos acaben en la basura tal y como salieron de fábrica.

Revisar las caducidades de los alimentos vendría a ser algo así como bajar los requisitos para aprobar con el objetivo de que haya menos suspensos en los colegios o aumentar el límite de velocidad en las carreteras para reducir el número de multas por ese motivo. ¿No sería mejor una mejor formación para los alumnos y una mayor concienciación para los conductores? Al igual que fomentar el consumo responsable, es mejor atajar el problema en el origen.

Por lo tanto, el mejor consejo que se puede dar a los ciudadanos es que sean responsables cuando acuden a las tiendas, calculen los alimentos que tienen en casa y las previsiones de consumo y realización de próximas compras y, con toda la información disponible, hagan una compra coherente.

Medidas como alargar la fecha de consumo de los productos no pretenden más que mantener el sistema actual, el capitalismo y el consumismo como bases de la sociedad. Como ya he comentado en alguna que otra entrada, los problemas ambientales vienen derivados de la forma de vida que tenemos los seres humanos e intentar mantenerla en los mismos cauces no solucionará nada. O cambiamos, o nos vamos a pique…