viernes, 16 de noviembre de 2012

¿Están en peligro los Parques Nacionales españoles?

El pasado lunes 12 de noviembre tuvo lugar en Madrid un intenso debate, organizado por Ecologistas en Acción, sobre la reforma de la ley de Parques Nacionales que el Gobierno está planeando. El acto tuvo lugar en el Espacio Abierto FUHEM, en Madrid, y contó con la presencia de Basilio Rada, director del Organismo Autónomo Parques Nacionales en representación de la Administración; Luis Fernando Villanueva, presidente de APROCA  y único portavoz en el debate del sector cinegético (la Real Federación Española de Caza rehusó la invitación); Miguel Ángel Hernández, de Ecologistas en Acción, y Luis Miguel Domínguez, conocido naturalista y periodista.



El tema central del debate fue la posibilidad de que la nueva ley deje abierta la opción de cazar en los Parques Nacionales. Actualmente, el artículo 13 de la Ley 5/2007 de la Red de Parques Nacionales prohíbe la pesca deportiva y recreativa, la caza deportiva y comercial y la tala con fines comerciales en aquellas zonas que hayan sido declaradas como Parque Nacional, prohibición que también viene reflejada en el Plan Director de la Red de Parques Nacionales (Real Decreto 1803/1999).

El 0,69 % de la superficie total de España está protegida como Parque Nacional.

Basilio Rada intentó zanjar rápidamente el asunto en su primera intervención, dejando claro que la nueva ley no tiene previsto permitir la caza en los Parques Nacionales. El representante gubernamental fue claro: el objetivo de estos espacios es la conservación con la “mínima intervención humana”. “La caza no es compatible” con este objetivo “ni lo será nunca”, fueron las contundentes palabras de Rada en su primera alocución.

El director del Organismo Autónomo Parques Nacionales quiso recalcar que en las zonas de máxima protección sí existe el control de poblaciones, que en ningún caso se puede considerar caza, sino actividad de gestión. Como ejemplos, citó el pato malvasía, que ha sido recuperado gracias a la eliminación de ejemplares exóticos que amenazaban su existencia, o la gaviota común, que ha sido erradicada en Cabrera o Chafarinas, así como la lucha contra el galápago de Florida, una de las especies invasoras más destructoras de los ecosistemas españoles.

Según la ley, la caza está prohibida en los Parques Nacionales. Según Ecologistas en Acción, en algunos parques existe esta actividad con fines comerciales.

Ante tan categórica afirmación de Rada, Miguel Ángel Hernández comenzó su intervención temiendo que no fuera a existir un debate, pero nada más lejos de la realidad. Para el representante de Ecologistas en Acción, la caza se realiza en algunos parques como Monfragüe y Cabañeros donde, bajo la excusa de controlar las poblaciones de cérvidos, existe con carácter comercial. También citó el ejemplo del arruí en los Parques Nacionales de Canarias, donde se debería haber eliminado pero no ha sido así, aunque se sigue cazando.

Hernández dejó claro que los ecologistas no están en contra del control de población pero sí de realizarlo mediante la caza, ya que existen otros métodos no lesivos. Sin embargo, en su discurso sembró la duda que estaba barruntando la sala: sin desconfiar de las buenas intenciones de las palabras de Rada, recordó el largo proceso de tramitación que tiene una ley, durante el cual se pueden añadir enmiendas que hoy se piensen improbables. La idea quedó flotando en el ambiente.

(@volgathebest, Flickr)

Luis Fernando Villanueva, presidente de APROCA (Asociación de Propietarios Rurales para la Gestión Cinegética y Conservación del Medio Ambiente) se armó de sinceridad para equiparar el control de poblaciones a la caza y resaltar que lo realmente importante de los espacios protegidos es garantizar su conservación, que no debe ser incompatible con esta actividad. Asimismo, defendió algunos métodos de caza por su efectividad como herramientas de control de población y no titubeó al afirmar que han pedido que la nueva ley incluya la permisión de cazar en algunos Parques Nacionales.

Luis Miguel Domínguez, por su parte, quiso alejar la idea de que el control de población deba estar ligado de forma inherente con la caza, destacando que permitir la caza en los Parques Nacionales da la vuelta al modelo actual, un ejemplo a nivel mundial junto con Estados Unidos. El naturalista resaltó que el control de poblaciones debe ser ejercido por funcionarios públicos, representantes del país, nivel que ningún cazador particular puede alcanzar.

El debate

Las intervenciones dieron lugar a un intenso debate con la participación tanto de los contertulios como del público, donde el nivel de conocimientos era alto. El caso del Lobo Marley, abatido en el Parque Nacional de Picos de Europa el pasado agosto en el transcurso de las cacerías de lobos ibéricos autorizadas en esta zona protegida (alegando un intento de rebajar los daños de estos animales a los ganaderos de la región), no tardó en salir a la palestra, aunque no tuvo una repercusión considerable en el debate más allá de la propia reivindicación, ya que el Organismo Autónomo no se considera responsable de estas decisiones una vez traspasadas las competencias de los Parques Nacionales a las comunidades autónomas.

(@rjime31, Flickr).

Uno de los puntos en común que surgió entre Rada y Hernández fue la importancia de que la nueva ley diferencie, con total claridad y sin dar pie a confusiones, entre caza y control de población. Rada se mostró receptivo a incluir este aspecto en la reforma. Según los ecologistas, la diferencia difusa entre estos dos términos podría ser la “puerta de atrás” por donde se colase la caza en los espacios de máxima protección.

Rada insistió en numerosas ocasiones en que la nueva ley no tiene intención de derogar la prohibición de la caza en los Parques Nacionales. El principal objetivo de la reforma, fundamental según el director del Organismo Autónomo, es mejorar la coordinación del Gobierno central y las comunidades autónomas en relación a los Parques Nacionales, que ahora se encuentra en un punto crítico, casi inexistente en el caso de ciertos parques.

Sin embargo, desde el público se planteó la idea que seguía flotando en el aire: ¿qué seguridad podemos tener de que, antes de su aprobación, el Gobierno no incluya una enmienda que permita la caza, aprovechando su mayoría absoluta en el Congreso? Rada no pudo contestar este punto, fue franco, ese planteamiento escapa a su control y, más allá del trabajo donde participa el Organismo Autónomo, no puede garantizar nada.

Al final, como suele ocurrir en estos eventos, no se sacó nada en claro, pero sí una buena batería de ideas y conclusiones para cada una de las partes implicadas.

Los participantes

Basilio Rada fue a defender la buena fe del Organismo Autónomo en la preparación de la ley, que en ningún caso pretende incluir la caza en los Parques Nacionales. Pareció sincero en sus afirmaciones y el conocimiento de la materia que demostró en sus intervenciones le dio aún más credibilidad. Sin embargo, el descontrol sobre lo que pase más allá de su competencia es inevitable.

Luis Fernando Villanueva quiso dejar claro que la caza existe en los Parques Nacionales, aunque sea bajo el nombre de control de población, y que es necesaria para la consecución de sus objetivos. Es más, afirma que la conservación no es posible sin la gestión cinegética. Su insistencia sobre la importancia de la caza en la gestión de los espacios protegidos no tuvo mucho calado entre un público posicionado claramente en contra desde el inicio. 

(@Micano2008, Flickr).

Miguel Ángel Hernández acertó en la revelación de datos sobre la existencia de caza en estos espacios donde se supone prohibida y lanzando preguntas que el público estaba pensando, como la diferencia entre lo que ahora afirma Rada y lo que pasará en la versión definitiva de la ley. La complicidad con Luis Miguel Domínguez y la práctica totalidad del público se podría decir que le hizo jugar en casa y lo aprovechó.

Luis Miguel Domínguez aprovechó toda su verborrea y su apasionada defensa de los valores naturales y del lobo ibérico para ganarse a un público que, da la sensación, lo traía ya ganado de antemano. Desde la camiseta en defensa del Lobo Marley que lucía hasta sus intervenciones, se convirtió en la voz de los sinvoz, con la sensación de que la naturaleza se plasmaba en sus palabras. No obstante, no fue todo lo radical que se podría esperar, lo cual considero que fue positivo puesto que le dio más credibilidad en sus afirmaciones y en sus dudas, en consonancia con el lado ecologista.

Esclavos de sus palabras

La caza no es compatible con los Parques Nacionales ni lo será nunca. Basilio Rada.

Hay que pensar en la conservación, independientemente de las ideologías. Luis Fernando Villanueva.

En una montería (modalidad de caza) se hace el trabajo de 60 días de rececho (método utilizado en el control de población). Luis Fernando Villanueva.

Contratar cazadores para controlar poblaciones en un Parque Nacional es como llamar a tiradores olímpicos para una operación especial de los GEO. Serán buenos en su labor, pero no representan al Estado. Luis Miguel Domínguez.

El Parque Nacional es la mayor figura de protección y así debe permanecer. Luis Miguel Domínguez.

No debe haber intereses particulares en territorios de todos. Luis Miguel Domínguez.

La caza no solo está presente en los Parques Nacionales, sino que es necesaria. Luis Fernando Villanueva.