martes, 28 de mayo de 2013

Privatizar los Parques Nacionales

Una vez más Basilio Rada, el director del Organismo Autónomo Parques Nacionales, ha insistido en que levantar la prohibición de cazar en estas zonas protegidas no es una de las novedades de la futura ley. Es algo que ya me empieza a quedar bastante claro y que parece que le está sirviendo al gobierno para jugar al despiste con otras modificaciones que son más preocupantes: la intención de privatizar las actividades que se realizan dentro de los parques, que sí parece que irá en la nueva norma, así como el uso de los montes públicos bajo esta preciosa excusa: un monte utilizado es un monte vigilado (ante el riesgo de incendios).



La futura ley de Parques Nacionales, tal y como se puede comprobar en esta información, abrirá las puertas a la gestión privada de los negocios y las actividades que se impulsen dentro de estos espacios protegidos. Es decir, con un lenguaje más llano, que habrá empresas que puedan ganar dinero en las zonas protegidas, imagino que con actividades tales como la organización de excursiones, rutas o días de campo. ¿Acaso pensabais que no se podían privatizar más cosas?

Pues sí, se puede. Y no es algo nuevo, en una entrada anterior ya comentaba las rutas que se organizan en el entorno del Parque Nacional de Picos de Europa, a pie, a caballo, en quad e incluso en todoterreno. Ahora, la propia ley amparará estos negocios con inversión privada, con la excusa (como siempre) de una mejor gestión y una mayor disponibilidad de fondos (como en hospitales, centros deportivos, limpieza municipal y otras actividades ya privatizadas por la administración).

¿Qué puede suponer esto? Que ciertas empresas entren en los Parques Nacionales, de forma legal, a establecer sus negocios. No quedará más remedio que confiar en que sean respetuosas con el medio, teniendo en cuenta que hablamos de áreas con el mayor nivel de protección posible.

¿Se puede conseguir? No estoy seguro. Estas compañías se llenarán la boca con palabras que tanto gustan de cara al público (desarrollo sostenible, sostenibilidad, economía verde, empleos verdes) y con eso justificarán cualquier perjuicio que lleven a cabo en estas zonas (destrucción del medio, molestias al entorno, contaminaciones de distintos tipos). Hablarán de empleos verdes para los conductores de los autobuses que lleven turistas hasta zonas del interior de los parques o de turismo sostenible para las rutas en quad o todoterreno y con eso estará perdonado cualquier desliz, exceso o negligencia que puedan cometer. Si generan empleo, todo vale.


De nuevo, la administración confía al capitalismo la gestión y el manejo de algo que es de todos y nadie debería explotar en beneficio personal. Soy poco amigo del turismo en zonas protegidas y no es la primera vez que comparo los parques nacionales con parques temáticos, pero si hay que hacerlo es mejor que sea de forma pública y siempre con un objetivo científico o de manera que los beneficios vayan a parar al propio parque.

Sí, ya sé que en estos tiempos es algo utópico, pero no hay que olvidar cómo debería ser esto si no estuviéramos inmersos en esta enorme crisis del sistema. El objetivo de una empresa privada siempre es obtener beneficios y estos suelen anteponerse a otros aspectos como la conservación o la correcta gestión del medio natural, por mucho que este goce del máximo nivel de protección.


Hace meses escribí sobre la preocupación por que la nueva norma permitiera la caza en los parques nacionales, pero tal vez haya que estudiar a fondo este proyecto de ley para ver cuántas trampas nos esperan. La privatización de servicios públicos (para mí, servicios que ni deberían existir como el turismo en zonas protegidas) todos sabemos en lo que suele terminar: especulación, dinero antepuesto a todo lo demás y, en este caso concreto, destrucción (contaminación, modificación) de una zona protegida.

La entrada de capital privado en los Parques Nacionales puede ser el paso previo para una gestión llevada a cabo por empresas y que termine siendo una burbuja especulativa. Casi lo menos malo que puede pasar es que nuestros parques terminen como las estaciones del metro, las salas de fiesta o los estadios de fútbol y tengamos que aprendernos nuevas denominaciones como Parque Nacional de [Empresa de Telefonía]-Monfragüe.