martes, 28 de agosto de 2012

Figuras de protección II: Parques Naturales


Los Parques Naturales son declarados en España por las Comunidades Autónomas, por lo que no existe una definición estatal como en el caso de los Parques Nacionales. Sirva como ejemplo el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina, situado al norte de la provincia de Palencia.

En la Ley 4/2000 (de Castilla y León), de 27 de junio, de Declaración del Parque Natural, se define como un espacio de relativa extensión, notable valor natural y singular calidad biológica, en la que se compatibiliza la coexistencia del hombre y sus actividades con el proceso dinámico de la naturaleza, a través de un uso equilibrado y sostenible de los recursos.


Esto significa que en los Parques Naturales, a diferencia de los Parques Nacionales, sí pueden estar incluidos núcleos de población, evidentemente de pequeño tamaño y carácter rural. En ellos, la población local no solo no se ve afectada por la protección de la zona, sino que tiene una oportunidad de desarrollo con la creación de un parque de estas características. El Parque palentino incluye en su interior varios municipios y núcleos poblacionales que suman más de 2.000 habitantes, algo que no ocurre en los Parque Nacionales, salvo en contadas y justificadas excepciones.

Minas a cielo abierto en Palencia, que una vez finalizada su actividad son restauradas.
En los Parques Naturales, por ejemplo, no es raro que se permita la caza controlada. Los estudios de población que se realizan cada temporada determinan el número de piezas que se podrán cazar. En Fuentes Carrionas, durante la época de caza, los ejemplares ya están previamente adjudicados y se matan bajo la supervisión de guardas forestales, que controlan en todo momento que no se cometa ninguna irregularidad. De esta manera, la actividad se convierte en una fuente de ingresos para la población local y en una forma rentable de llevar a cabo los controles poblacionales.

La caza puede ser una actividad de mayor o menor seguimiento y que, por lo general, es motivo de polémica, pero no hay duda de que, para los habitantes de estas zonas, habitualmente deprimidas y sin muchas opciones laborales, es una forma de subsistir y un ejemplo de desarrollo sostenible y de actividades donde la economía y la naturaleza conviven. En los Parques Nacionales, las actividades cinegéticas son impensables.

La economía de la población local de los Parques Naturales está, en múltiples ocasiones, ligada al turismo. Un ejemplo sería la caza en los montes palentinos, pero hay otras formas de atraer visitantes en estos espacios protegidos.

En el Parque Natural de Corralejo, en Fuerteventura, la afluencia de turistas es incesante todo el año, aunque el turismo no tiene precisamente carácter rural. El valor ecológico de la región reside en las dunas que llegan hasta el mar. Esto posibilita, además, la existencia de grandes y atractivas playas, muchas de ellas salvajes, que son un reclamo para los visitantes de la isla.

El espacio, uno de los tres Parques Naturales de la isla, no incluye ninguna población en su interior, pero limita con dos complejos hoteleros de gran magnitud y con el núcleo urbano de Corralejo. Asimismo, es atravesada por una carretera de intenso tráfico, única vía de comunicación entre la mencionada población turística y el aeropuerto de Fuerteventura.

La carretera que atraviesa el Parque Natural de Corralejo, en un momento de tranquilidad.
Por esta ruta transitan numerosos autobuses, camiones y automóviles, la mayoría de alquiler y conducidos por turistas extranjeros, seguramente no conocedores de la zona, su protección y su alto valor natural. Por tramos, a ambos lados de la calzada, se habilitan zonas de estacionamiento para los usuarios de las playas. A priori, esta situación que se da en el norte de la isla majorera no sería posible en un Parque Nacional, donde la protección suele estar relacionada con el mantenimiento del estado natural de las zonas, evitando lo máximo posible la interacción antrópica.

Puede que estos ejemplos no sean la mejor forma de proteger un espacio natural de gran valor ecológico, pero tampoco la peor si el objetivo es encontrar el equilibrio entre la conservación de una zona y el desarrollo de su población. En el caso de la montaña palentina, la caza es una importante fuente de ingresos en una región sin industria ni previsiones de un desarrollo de los sectores secundario y terciario.

Por su parte, la economía de la isla canaria depende, prácticamente en su totalidad, del turismo. Proteger esta zona de forma incompatible con la llegada de visitantes sería la ruina para la población local, constituida en su mayoría por trabajadores del sector servicios, uno de los pocos recursos económicos de que dispone Fuerteventura.

Imagen de una de las Grandes Playas de Corralejo, incluidas en el Parque Natural.
Estas actividades pueden parecer de complicada compatibilidad con la conservación del medio natural y sería fácil pensar que en un Parque Nacional no podrían darse. Efectivamente, en una visita al Parque Nacional Picos de Europa, en su vertiente cántabra, me encontré con que la caza era una actividad totalmente prohibida en los territorios protegidos, de hecho se hablaba con desprecio de la zona palentina, muy próxima, donde este era un recurso económico. Instantes antes de presumir de la realización de visitas guiadas en quad o 4x4 por el interior del Parque... ¿Nacional? ¿Temático? 

La red de Parques Naturales es más amplia que la de Parques Nacionales  ya que, en teoría, su nivel de protección y exigencia es menor, es más fácil proyectarlos y son más aceptados socialmente, debido a su convivencia con las actividades humanas. Solo en Castilla y León hay 12 parques naturales, mientras que Canarias tiene 11 y la Comunidad de Madrid tan solo uno, por citar algunos casos.