lunes, 23 de julio de 2012

Excesos de la humanidad: Ordos


Ordos es una ciudad-prefectura de China. Está situada en la región de Mongolia Interior, una división administrativa localizada en la periferia del país vecino. Ordos se hizo mundialmente famosa hace tres años, con un reportaje de Al Jazeera que relataba su realidad.

El desmesurado crecimiento económico, que se creía infinito hasta el comienzo de la crisis, llevó al gobierno chino a la construcción de una nueva ciudad que representara el poder monetario del país, una suerte de Dubai en pleno Desierto de Ordos, una extensión al sur del conocido Desierto de Gobi.


Si bien es cierto que la economía china estaba potenciada por unos estímulos del gobierno cifrados en 585.000 millones de dólares, con inversiones de 220.000 millones en infraestructuras o 200.000 millones en la red ferroviaria nacional. Esto mantenía a la economía a flote, pero de detuvo en 2010 cuando el país empezó a verse también afectado por la recesión mundial.
Esta es la imagen promocional en la web del distrito de Kangbashi.
El distrito de Kangbashi, situado muy cerca de la histórica ciudad de Ordos, se erigió como símbolo del poder chino. Una ciudad pensada para más de 1 millón de habitantes, con lo último en arquitectura, tecnología e innovación, con unos precios en la actualidad prohibitivos pero posibles en una economía con un crecimiento teóricamente imparable.

Una ciudad que, a día de hoy, apenas llega a los 30.000 habitantes, que está prácticamente vacía. Grandes avenidas sin coches, grúas de construcción sin movimiento, casas deshabitadas, estatuas que nadie contempla. Ese es el panorama de la “ciudad del futuro”. Para colmo, los precios de las viviendas no han caído apenas, con lo cual las expectativas de repoblación son escasas.

El aspecto de las vacías avenidas de la nueva Ordos.
El motivo de la riqueza de esta región radica en los yacimientos minerales, por lo que ha sido denominada como la Texas de China. El estado norteamericano también es famoso por sus numerosos recursos, en este caso petrolíferos. Lo que a Ordos le ha dado la riqueza ha sido el carbón. La prefectura tiene la segunda renta per cápita más alta de China.

La vieja ciudad de Ordos, la histórica, es una urbe bulliciosa, llena de vida, con sus atascos y su gente caminando de un lado a otro. En 2010, el censo arrojaba unos datos cercanos a los 2 millones de habitantes. ¿Por qué esta gente no se muda al distrito de Kangbashi? La respuesta es bien sencilla: porque no se lo pueden permitir.

¿Para qué construir entonces la nueva Ordos, el distrito de Kangbashi? Quizás hace unos años se podía ver como un símbolo del poder, de la riqueza. Hoy no es más que otro ejemplo de la decadencia del capitalismo, de la soberbia del ser humano que está destruyendo el planeta y su propia civilización y no es capaz de rectificar.